A&D
          ------
          La "Edad de Plata"
          1710-1786

          Aun cuando los jerónimos no consiguieron restablecer el flujo de trasferencias ecónomicas a la "casa", ni ampliar su patrimonio territorial, sí lograron mejorar sus ingresos en metálico y en especie, esto les permitió mejorar su capacidad de gasto durante el siglo XVIII y vivir la "edad de plata" de la economía del monasterio. En 1984, el monasterio era propietario de unas 30.000 ovejas, 6.000 cabras. 2.000 vacas, 700 cerdos y 200 caballerías. Muy pocas "empresas" ganaderas de la Corona de Castilla tuvieron, entonces, una dimensión superior a la del monasterio de Guadalupe.

          ------
          Por otro lado, los ingresos cerealícolas fue también mejoraron enormemente durante el XVIII, alcanzando sus niveles máximos a mitad de siglo.

          Los jerónimos siempre desarrollaron la inmensa mayoría de sus actividades cerealícolas fuera de Guadalupe, ya que el término en que estaba ubicado el monasterio era pequeño y disponía de unos recursos agrarios muy mediocres. La producción de granos se veía dificultada por las características de los suelos -carecían de carbonatos y tenían poca profundidad y un pH inferior a 6,5- y, sobre todo, por la orografía. La fuerte pendiente del terreno y el escaso espesor de los suelos determinaban una baja capacidad de retención de agua. Aunque la vid y el olivo soportaban algo mejor los inconvenientes de la accidentada orografía, las propiedades del terrazgo distaban de ser las idóneas para la práctica de aquellos cultivos.

          ---------
          Ojo de buey y precioso busto del XIX situado en un rincón del claustro gótico.
          ---------
          A comienzos del siglo XVIII, la comunidad jerónima poseía las siguientes granjas fuera de Guadalupe: Madrigalejo, El Rincón, Valdepalacios, La Burguilla, La Vega, Becenuño y Malillo. Ahora bien, la actividad agrícola era intermitente en algunas y esporádica en las dos últimas.

          La mayor parte de las actividades cerealícolas del monasterio se realizaba, pues, en la margen derecha del Guadiana. Concretamente, en el interfluvio formado por el Gargaligas y el Ruecas.

          Las granjas eran regidas por monjes, quienes, además, vivían en aquéllas. La realización de las labores corría a cargo, fundamentalmente, de criados fijos que también residían en las caserías. En 1752, por ejemplo, aquéllos sumaban un mínimo de 94: 15 en Madrigalejo, 14 en La Vega, 15 en El Rincón, 32 en La Burguilla y 18 en San Isidro.

          Amparándose en su potestad señorial, el monasterio, durante el siglo XV, había regulado minuciosamente las relaciones laborales en Guadalupe. Como era previsible, las normas establecidas por la comunidad jerónima pretendían garantizar el reclutamiento de mano de obra para sus distintos oficios en las condiciones más ventajosas posibles. Así, el monasterio fijaba los salarios y prohibía que sus antiguos criados pudieran ser contratados sin previo consentimiento del padre mayordomo o del padre obrero; además, aquél estaba facultado para exigir que los "asoldados" que estuviesen al servicio de otra persona les fuesen cedidos temporalmente siempre que precisase tales trabajadores.

          Ahora bien, independientemente del grado de observancia de dichas disposiciones, casi todas las actividades agrícolas y ganaderas del monasterio se desarrollaron fuera de su jurisdicción temporal y la mayor parte de los asalariados de sus cabañas y granjas, solo 25 de los 284 empleados eran vecinos de Guadalupe. No obstante, las relaciones laborales entre la "casa" y sus criados de fuera tuvieron que verse mediatizadas, tanto por el poder económico de aquélla como por la enorme influencia social que dicha institución religiosa, pese al declive de las peregrinaciones al santuario, aún conservaba en el Setecientos en el territorio extremeño.

          La comunidad jerónima contaba con sustanciosas ventajas para acometer la explotación directa de sus labrantíos: además de estar exonerada de la obligación de diezmar, disponía de extensas áreas de terrenos cultivados o susceptibles de ser roturados, de numerosos rebaños de ovejas capaces de producir elevadas cantidades de abono, de dos grandes cabañas bovinas que podían atender las necesidades de fuerza de tracción animal de sus granjas y de otros privilegios que facilitaban la realización de las labores. En Madrigalejo, por ejemplo, el monasterio, aparte de disfrutar del derecho de vecindad, podía sustentar en el añojalero y en la dehesa boyal los animales de labor que precisase para cultivar sus tierras, aunque aquéllos fuesen empleados en explotaciones ubicadas fuera del término de la referida localidad. En los ejidos de Acedera, situados cerca del cortijo de San Isidro, los jerónimos podían introducir 1.000 ovejas.

          Después de la Guerra de Sucesión, los rectores monásticos desarrollaron una activa política de almacenamiento de cereales encaminada a evitar las compras masivas en años de carestía. Hasta comienzos de los sesenta, los "stocks" a fin de cada ejercicio solían igualar o superar al consumo anual. Sin embargo, a partir de dicha fecha, cuando el déficit cerealícola de la "casa" se disparó, los jerónimos no pudieron mantener el nivel de reservas de granos en sus distintas paneras. En cualquier caso, la dimensión de los almacenamientos, salvo en el trienio 1779-1781, se mantuvo muy por encima de la de finales del XVII y de la primera década del XVIII. Esta intensa política de regulación de "stocks" de cereales constituye una prueba más de la buena situación económica y financiera del monasterio en la mayor parte del Setecientos.

          Aunque de manera más moderada, también se expandió la actividad oleícola de los jerónimos: la producción media anual de aceite obtenida de sus cosechas de olivas, tanto en Guadalupe como en El Rincón, pasó de 1.322,72 arrobas en 1690-1699 a 1.893,81 en 1733-1740. No ocurrió lo mismo con la viticultura: el aprovisionamiento de caldos de la "casa" tendió a depender cada vez más de las compras.

          Las actividades manufactureras del monasterio, aunque orientadas casi exclusivamente a atender las necesidades de la "casa", crecieron en el Setecientos. En 1752, el monasterio poseía una "fábrica de pelleginas" - donde se labraban mantas y batas para abrigo de los religiosos y para regalar a algunas personas -, una tejeduría, una zapatería y un martinete para surtir de cobre a las cocinas, oficinas, hospitales, granjas y cabañas. En esa misma fecha, los jerónimos ocupaban a 68 personas en actividades transformadoras: 12 en el sector de la construcción, 8 en el de la madera, 16 en el metalúrgico, 19 en el textil, 7 en el del cuero y calzado, 4 en el alimentario, 1 en el del vidrio y 1 en el de la cera. En la tejeduría, que era el principal taller artesanal de la "casa", la producción media anual, entre 1717 y 1738, ascendió a 4.169,5 varas de paño.

          Son, pues, numerosos y apabullantes los testimonios que indican el crecimiento y la solidez de la economía del monasterio de Guadalupe durante la mayor parte del siglo XVIII. Uno de aquéllos, al que no me he referido todavía, estriba en el volumen de mano de obra empleada por los jerónimos: más de 715 trabajadores fijos hacia 1752.

          ----------
          Dibujo del claustro mudejar.- Siglo XIX
          ----------

          Sin embargo, el futuro de la institución comenzaba ya a verse ensombrecido, especialmente a partir de los años sesenta, por la propia dinámica de la "casa" y por la evolución de la economía y de la sociedad castellanas. Para intentar recuperar el protagonismo social, los monjes intensificaron sus actividades benéfico-asistenciales. A mediados del siglo XVIII, el coste anual de los hospitales ascendía a 110.000 reales, el del seminario y el del colegio a 45.260 reales y el de las limosnas y raciones entregadas diariamente en la portería a 35.000 reales. Por otro lado, el crecimiento de diversas explotaciones, sobre todo de las cabañas, acabó elevando, pese al resurgimiento de las labores, el abultado déficit cerealícola de la "casa". En suma, el carácter consuntivo de esta economía monástica se acentuó en este periodo; además, los jerónimos tuvieron que incrementar las compras de trigo, que era, precisamente, una de las mercancías cuyo precio venía aumentando a un ritmo más rápido desde poco tiempo después de iniciarse la segunda mitad de la centuria.

          Las transformaciones acaecidas extramuros acabaron complicando el presente y, sobre todo, amenazando gravemente el porvenir de la "casa". En el terreno económico, las limitaciones y contradicciones del modelo extensivo de crecimiento agrario se tradujeron en una fuerte elevación de los precios de los alimentos de primera necesidad, especialmente de los del trigo, y en una progresiva pauperización de numerosos campesinos . En Extremadura, los problemas para los pequeños productores agrarios no sólo se derivaron de las habituales secuelas de ese tipo de modelo expansivo -empeoramiento de la calidad media de los terrenos cultivados, escasez de fuerza de tracción animal y de abono y alza de la renta de la tierra-, sino que también tuvieron su origen en el creciente acaparamiento de pastizales por parte de los ganaderos trashumantes de fuera de la región . No es extraño, pues, que la presión de la población sobre los recursos agrarios y las tensiones sociales alcanzasen especial intensidad en Extremadura durante el último tercio del siglo XVIII y los primeros años del XIX . Estos cambios afectaron al monasterio, tanto en el corto como en el largo plazo: por un lado, el rápido crecimiento de los precios de los cereales provocó que los términos de intercambio tendiesen a deteriorarse para la "casa"; por otro, la extensión de la pobreza hubo de estimular a amplios sectores del campesinado de la zona a adoptar una actitud menos complaciente con las enormes rentas y riquezas que administraban y disfrutaban, al menos en parte, los jerónimos, máxime en una época en que desde los poderes públicos comenzaba a permitirse e, incluso, a propiciarse determinadas críticas al clero regular.

          -------
          Dibujo de secciones del Monasterio del arquitecto Menedez Pidal.
          ---------
          La reforma eclesiástica emprendida por el equipo reformista de Carlos III aspiraba, ante todo, a reducir el número de religiosos y a frenar o paralizar el proceso de acaparamiento de tierras del clero. Además, los ilustrados, sobre todo Campomanes, procuraron que monasterios y conventos redujesen drásticamente o suprimiesen la explotación directa de sus patrimonios territoriales rústicos. Aunque la real cédula de 11 de septiembre de 1764, que reiteraba normas anteriores que habían sido generalmente transgredidas, sólo prohibía que los religiosos, legos y donados viviesen en granjas fuera de sus respectivas casas, tal disposición, caso de ser cumplida, empujaba al clero regular a abandonar la explotación directa de sus tierras que no estuviesen ubicadas en las proximidades de sus correspondientes monasterios o conventos, ya que la alternativa de encomendar la administración de los caseríos a mayordomos seglares solía proporcionar unos resultados bastante negativos. Prueba de que Campomanes pretendía que los regulares renunciasen al cultivo directo de sus predios rústicos lo constituye un escrito suyo, fechado en 30 de junio de 1768, en el que solicitaba que el monasterio de El Paular desmantelase sus explotaciones agrícolas.

          Hasta 1769 los jerónimos de Guadalupe no observaron lo establecido en la referida real cédula de 11 de septiembre de 1764. En 1772 los monjes aún seguían respetando la prohibición; sin embargo, en 1780, cuando D. Josep Rodríguez de Cáceres, quien el año anterior había sido designado visitador regio y apostólico del monasterio, llegó al santuario, varios religiosos residían en las granjas. D. Josep Rodríguez ordenó, entre otras medidas, que los monjes se retirasen inmediatamente de las caserías.

          Ante las medidas restrictivas, el monasterio mantuvo la explotación directa de sus labrantíos y se movió con diligencia para conseguir cuanto antes el retorno a la "normalidad", ya que el abandono de aquélla habría implicado un espectacular incremento de su déficit cerealícola. Los jerónimos acabarían logrando buena parte de sus objetivos: el 25 de enero de 1785 el Consejo de Castilla accedió a que 4 monjes que mereciesen la "satisfacción del prelado", que hubiesen sido aprobados de confesores y que tuviesen más de 30 años de hábito, pudiesen regir "in situ" las granjas de El Rincón, San Isidro, La Vega y La Burguilla. El Consejo también autorizó a que un religioso, que cumpliese los citados requisitos, se ocupase de la administración de la cabaña trashumante. Por consiguiente, la supresión de los "monjes granjeros" sólo generó, aparentemente, perturbaciones transitorias a la economía del monasterio; sin embargo, aquella disposición, en particular, y los planteamientos de los ilustrados hacia el clero regular, en general, propiciaron que los campesinos comenzasen a cuestionar abiertamente los privilegios, las grandes propiedades territoriales y las actividades agrarias de las instituciones monásticas. Consiguientemente, las secuelas de la actitud y de las disposiciones en materia eclesiástica del equipo reformista de Carlos III acabaron siendo para la mayor parte del clero regular bastante más importantes en el largo que en el corto plazo.

          En definitiva, en la primera mitad de los años ochenta, las cifras que arrojaban los libros de cuentas seguían indicando que el monasterio conservaba por esas fechas una buena "salud económica", pero las transformaciones y problemas de la sociedad española empezaban a amenazar el equilibrio financiero e, incluso, el futuro de la "casa".

          -------
          Otoño en Guadalupe
          ---------------
          --------
          Indice de páginas del apartado "Historia del Monasterio":

          El priorato secular (1320-1389)

          Los jerónimos en Guadalupe (1389-1835)

            ¿Quién fue San Jerónimo?
            La Edad de Oro del Monasterio (1389-1562)
            La primera crísis (1563-1707)
            La Edad de Plata del Monasterio (1710-1786)
            La exclaustración de los jerónimos (1835)
          Los franciscanos en Guadalupe (desde 1908)
          -----------
          -----
          Volver a la primera página de la
          Historia del Monasterio de Guadalupe
          ----------
          -------
          ---
           El Monasterio de Guadalupe (Página Principal)
          INDICE de las páginas relacionadas
          con el Monasterio de Guadalupe
          A&D
          (Home)