Decíamos en octubre 2008...(ver conclusiones informe 10.10.08, más abajo)
"El suelo natural del indice español debería estar un 50 y 60% por debajo de sus últimos máximos históricos, un descenso máximo de 9600 puntos. Al haber descendido, a 10 de octubre, unos 7000 puntos, podemos contemplar una caída adicional de 2600 puntos. Esto significa que Ibex podría llegar a tocar suelo en los 6400 a mediados o finales de 2009, tras varios rebotes intermedios, si la fuerte pendiente de caída siguiera manteniéndose. En caso de que la sana pendiente de caída acelerada de los mercados bursátiles se vea modificada por los sucesivos planes de rescate, la crisis bursátil puede prolongarse hasta ver el suelo de los mercados en 2009/10, entre los 6400 y 7400 puntos. Eso significaría que la recuperación de la economía real se iniciaría poco después para alcanzar un crecimiento del 3% de PIB en 2011/12. Los rebotes periódicos, antes de llegar tocar suelo, pueden sucederse e incluso ser de gran importancia".
Comentario 11.03.09:
El Ibex ha llegado a tocar, en 6700 puntos (16h 09.03.09), en línea con nuestras previsiones, la directriz soporte de los ultimos treinta años. Se han producido tres claras ondas de bajada desde Nov 2007, esto podría indicar, si el citado soporte no se perfora en nuevo y probable descenso de los mercados, que se está cerca de una recuperación bursatil. Pero, teniendo en cuenta que tanto el Nikkei, como el Dow Jones, han perforado mínimos 2002/2003, cosa que no ha ocurrido con el Ibex, podríamos deducir que el rebote actual, no se mantendrá, pudiendo producirse en marzo nuevos mínimos. No existe razón alguna objetiva para esperar que los mercados de valores españoles no sufran mayor deterioro, así como el empleo y el PIB. Es posible que, tras nuevos rebotes en Abril, los mercados, sigan deteriorándose, hasta octubre. De todas formas, conviene advertir que si el Dow y Nikkei hubieran, definitivamente, tocado fondo en marzo de 2009. el escenario podría ser distinto y afectar a una mantenida recuperación del Ibex, con caídas y rebotes periódicos.
Dos días antes de este último rebote, aconsejamos a los especuladores que debían abandonar posiciones cortas, mantenemos esa recomendación, aunque la lógica indica que la evolución del Ibex, puede estar todavía amenazado y tocar suelo entre los 5500 y 6400 puntos, rompiendo directriz soporte de los últimos treinta años. Nada indica que la economía productiva española vaya a relanzarse antes que la norteamericana, europea o japonesa, por la ineficacia del gobierno para tomar las medidas adecuadas para ello. Entre las que figura, como únicas posibles a corto plazo: saneamiento sin contemplaciones y sin ayudas estatales al sector finaciero, especialmente cajas de ahorro y rurales, la drástica reducción de gasto público, la congelación salarial y de prestaciones sociales y el relanzamiento del sector de la construcción, abaratando costes de mano de obra y suelo público y privado. Una política de "Manos fuera" del gobierno que consideramos NO está dispuesto a propiciar por meras razones electorales, aunque sea a costa de futuro de la economía española y del empleo.
Introibo
¡¡Manos fuera!!
Por A&D
A nuestro juicio, como expresamos más abajo, las
subprime son la consecuencia de una crisis previa
de las instituciones financieras que han estado durante varios años sufriendo
la escalada de una feroz competencia, en un marco de creciente intervencionismo
estatal que va adulterando la economía libre de mercado incluso en su cuna,
USA . Por ello, se vieron forzadas a una huída hacia delante para mantener
sus negocios por encima de la realidad de los mercados y de la evolución
de la economía productiva. El “egoísmo racional”o el neocapitalismo, igual
que el capitalismo o liberalismo económico de todas las épocas, siempre ha
estado afectado del mismo mal de altura. Llega a volar tan alto, tan alto
que a veces pierde el oxígeno y se precipita exhausto en los abismos. Pero
no por esto, debe rectificar en exceso su forma de proceder ya que, como
Prometeo, una y otra vez remonta la montaña para alcanzar cumbres más altas
en la creación de la riqueza de las
naciones.
Lo execrable de estas convulsiones o contracciones
de la economía libre de mercado, que se ha extendido a casi todo el orbe,
es que siempre afecta en mayor medida a los menos favorecidos por las fases
de expansión de la riqueza y estos son los que nunca abandonan los abismos,
aunque se pretenda convencerles de lo contrario. Hay quienes se atreven
a arrojar piedras contra un sistema de libertad de mercado que se ha impuesto
en el mundo tras el sonado fracaso planificador de sus alternativas marxistas,
populistas, o socialdemócratas, tanto fabianas como de supuesto abandono
del marxismo. Sería necesario que todos estos pusieran más empeño en afinar
la puntería contra el liberalismo ya que se viene comprobando, desde hace
décadas, que el intervencionismo político en la economía dificulta la creación
de riqueza y promueve falsos o nulos escenarios de progreso y bienestar en
las naciones que lo practican.
La actual crisis está dando alas para un todavía
mayor intervencionismo estatal que, en caso de progresar de forma insensata,
volverá a pasar una más abultada factura de las que ya ha pasado o está pasando.
Será un grave error que la socialdemocracia y sus legiones de burócratas
se arroguen capacidad para plantear el futuro de la economía mundial en
nombre de la "necesaria democratización" de los sistemas financieros y
empresariales Si estos quieren sobrevivir y crear riqueza, ni la economía
libre de mercado, ni las empresas, ni las instituciones financieras deben
democratizarse, ni ser gobernadas por el pueblo o por representantes políticos
de afán intervencionista o de "¡Manos dentro!". Si los emprendedores y
campeones creadores de riqueza se vieran más amenazados de lo que vienen
estando, su rebelión, “La Rebelión de Atlas” fabulada
por Ayn Rand en
su libro, podría llegar a ser una realidad como lo fue y lo es en los países
de economía intervenida por el estado. En la fábula, un tanto densa y extensa
de Rand, los auténticos creadores de riqueza
desaparecen tras decidir abandonar el escenario de la economía en manos
de los burócratas salvapatrias que, con vertiginosa rapidez y asfixiante intervencionismo en
la empresa privada, iban consiguiendo y consiguen hundirla, final y definitivamente.
Esto que, a nivel nacional pudo y puede ser tolerado y superado, a nivel
global sería mortal y la ruina de la libertad. Cuando algunos hablan de
reinventar la economía es necesario echarse a temblar. ¡¡Manos fuera!!
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Las subprime
según El MUNDO digital
Con la intención
de resumir lo que se ha considerado el origen de la actual crisis económico/financiera
reproducimos íntegramente la información que el periódico ha colocado en
Internet sobre el fantasma subprime. Lo cual
no significa que estemos de acuerdo con sus conclusiones y para ello a continuación
Muy pocos predijeron la crisis. Todo empezó con
una drástica bajada del precio
del dinero, que supuso una masiva inyección de liquidez en la economía
y una relajación del crédito. Éstas son las causas de una catástrofe
gestada entre
bancos, inversores, tomadores de hipotecas, bancos centrales, aseguradoras
y fondos.
por PABLO PARDO, desde Washington
Todo empezó en 2003, cuando el presidente de la
Reserva Federal, Alan Greenspan, empezó a hablar del peligro de deflación,
es decir, de una caída de los
precios. Ése es uno de los fenómenos más peligrosos en
una economía, porque si los precios caen, es que la gente no consume. Así que
Greenspan, con la ayuda de uno de sus más cercanos asesores en la Fed, Ben Bernanke,
promovió una drástica bajada
del precio del dinero hasta el 1%. Eso supuso una masiva inyección de liquidez
en la economía y una relajación
del crédito. Greenspan, así, incumplió la que debe ser
la primera obligación de un banco central, que es «llevarse el alcohol
cuando la fiesta todavía no ha acabado», por utilizar la frase de William
McChesney Martin,
que dirigió la Fed en los años 50 y 60. El banco central inyectó más dinero de la cuenta
en EEUU.Y
el resultado fue una borrachera. Y de las grandes.
Con el exceso de liquidez, los bancos empezaron
a conceder créditos inmobiliarios a más y más gente. ¿Por qué? Porque,
con el precio del dinero oficial tan bajo, apenas les quedaba margen de beneficios
en las cuentas y depósitos. La
clave era crear hipotecas, en las que el cliente pagaba
un interés, con lo que el banco obtenía un beneficio.
Al principio, los grandes bancos rechazaron entrar
en ese juego, porque se estaban empezando a romper todas las normas de control de riesgos.
Pero, ante los avances de la competencia, ellos también tuvieron que empezar
a hacerlo. Así, en poco tiempo, se estaban concediendo 'liars loans' ('créditos mentirosos') a personas
que no sólo no cumplían los requisitos necesarios para acceder a ellos,
sino que estaban mintiendo sobre sus ingresos (frecuentemente, con el respaldo
de los bancos). Greenspan animó, además, a que los estadounidenses tomaran
hipotecas a renta variable, algo poco frecuente en EEUU.
A su vez, los bancos vendían esas hipotecas. En
otras palabras: las transformaban en bonos y las colocaban en el mercado
de renta fija. Con esa estrategia, en teoría, se diversificaba el riesgo.
Y, para diversificarlo aún más, empezaron a mezclar diferentes tipos de hipotecas y de activos
en un mismo bono. De esta manera, todos estaban contentos.
El consumidor, porque accedía a hipotecas baratas, frecuentemente con
un periodo de carencia de dos años hasta que los intereses empezaban a
variar. El banco, porque tenía clientes y a su vez se deshacía de esas
hipotecas, algunas de las cuales, evidentemente, iban a presentar problemas
cuando la Reserva Federal subiera los tipos de interés. Los tenedores de
bonos, porque tenían numerosos activos a su disposición que, además, podían
asegurar sin problemas, porque las agencias de calificación de riesgos,
que miden la solvencia de las emisiones, daban a esos títulos calificaciones
excelentes.
Después, las cosas se complicaron. Los bancos aprovecharon
para sacar de sus balances los bonos basados en hipotecas. ¿Cómo? Creando 'conduits' o vehículos
especiales de inversión, que son entidades vinculadas
al banco pero jurídicamente independientes de él. Esos 'conduits' compraban las hipotecas, con lo que éstas
no estaban en el balance de los bancos. A su vez, los bancos empezaron
a prestarse dinero unos a otros
utilizando como garantía esos créditos hipotecarios. Y entraron
los 'hedge
funds', que son fondos que no
están regulados, por lo que suelen correr riesgos mucho más grandes. Éstos
también compraban y vendían bonos, y se endeudaban utilizando esos mismos
bonos como garantía.
En esencia, eso fue lo que pasó. Todos estaban comprando, vendiendo y asegurando
unos bonos muy peligrosos, y a su vez se estaban endeudando
(frecuentemente para adquirir más bonos) usando esos bonos como garantía.
A partir de 2004, la Reserva Federal empezó a subir
los tipos de interés. Pero lo hizo de una forma extremadamente gradual,
con lo que la fiesta no terminó. Sólo a finales de 2006, la combinación
de unos tipos más altos y el final del periodo de carencia en muchas hipotecas
empezó a hacer mella en quienes habían contratados créditos 'subprime',
es decir, de alto riesgo.
Y ahí fue cuando el castillo de naipes empezó a
venirse abajo. Los primeros
impagos cuestionaron la solvencia de todo el sistema.
¿por qué? Porque los bonos incorporaban hipotecas
(y otros activos) de diverso tipo. Y nadie sabía si lo que había comprado
valía algo o no. O si los bonos que su socio había utilizado como aval
para pedirle un crédito tenían algún valor. La Reserva Federal y los demás
bancos centrales occidentales respondieron inyectando más liquidez en la
economía, con la esperanza de que, con más dinero en circulación, el mercado
se desatascara. Pero el miedo era demasiado grande. Un miedo comprensible.
Hasta la fecha, la crisis ha costado
al sector financiero alrededor de 700.000 millones de euros
en pérdidas. Y la factura final puede ser el doble, sobre todo a medida que
los bancos europeos, que hasta ahora no han declarado lo que han caído sus
activos, empiecen a admitir sus minusvalías.
Es así como hemos llegado a la actual situación,
en la que se da lo que se llama una contracción del crédito. Nadie presta dinero a nadie porque nadie sabe
si el otro es solvente. El pánico es tan grande que las
entidades financieras han dejado de conceder créditos a las empresas que
no están involucradas en estas operaciones y a los consumidores. Ahora,
EEUU espera solventar la crisis haciendo que el Estado compre a las empresas
financieras casi 500.000 millones de euros de esos bonos a los que ya se
denomina «activos tóxicos». Y la UE está debatiendo una medida similar en
Europa, con un costo de otros 300.000 millones. El problema es que esas
actuaciones no solucionarán todo el problema.
Crisis
y Crack
Por Arturo Rodríguez de Miñón
Aunque las causas del grave
empeoramiento la situación económica de los países industrializados se
hunden en un pasado no muy remoto, más allá del síndrome de las “subprime”, el equilibrio de la economía real viene
deteriorándose desde hace más de un año, como prólogo de la una nueva
crisis de consecuencias difícilmente previsibles. La “exuberancia irracional”
de los mercados de valores, creadores de falsa riqueza, daba claras señales
del agotamiento de recursos financieros a mediados de 2007. “El valor de los activos de todo el mundo creció a
un ritmo superior que el PIB mundial, entre 1985 y 2006. Eso generó un
gran aumento de la liquidez mundial y el conocido boom pasado ha encaminado
la economía hacia una de sus mejores décadas después de las de 1950 y 1960”.
Esto último creía y expresaba Alan Greenspan en “La era de las turbulencias”
poco antes de finalizar “la década” y poco después de finalizar su último
mandato, después de unos 20 años, 1987-2006, al frente de la Reserva Federal
norteamericana.
Durante ese largo periodo,
iniciado con Ronald Reagan,
lidió varias crisis, pero sin conseguir, a pesar de sus esfuerzos por
hacerlo, la moderación del gasto público, ni contener la codicia de los
inversores, ni la proliferación de miles de activos sin soporte sólido,
inventados por Galbraith a principio de los 70. La independencia del regulador
americano, durante su larga presidencia de la FED ha sido siempre un mito,
una distorsionada imagen de puertas afuera ya que pocas veces, Greenspan,
dejó de responder a la influencia y presión política de las sucesivas administraciones
a las que prestó sus servicios. Además, la inestabilidad que el terrorismo,
las guerras de Afganistán e Irak y el conflicto judeo-palestino han introducido
en el normal desarrollo de los Estados Unidos y de otros estados occidentales
ha sido un factor decisivo para la inestabilidad final de la economía global
y el desplome de los mercados de valores, en una crisis de especial virulencia
que solo puede compararse con la “Gran Depresión” iniciada con el crash bursátil de 1929.
Por su parte, la UE no ha respetado
el pacto por la estabilidad y el crecimiento, ni sancionado a los miembros
que han superado el 3% del PIB en su déficit presupuestario. Ni tampoco
ha puesto freno claramente al crecimiento del gasto social de los gobiernos,
cada día más populistas, obsesionados por el “estado del bienestar” y
por atraer electoralmente a los menos favorecidos por la fortuna que,
de nuevo, serán los más perjudicados por la nueva crisis. Veremos hasta
donde se va a ver afectada la supuesta unidad europea, en la pronosticada
carrera por el notorio “sálvese quien pueda” que se está desatando en su
seno.
El crash bursátil día a día
En España, a principios de
2007, se inició una considerable pérdida de valor de las empresas constructoras,
entre otras, que preconizaba el definitivo “pinchazo de la burbuja inmobiliaria”,
tan cacareado desde tiempo atrás. Los estertores del Ibex
35, que acompañaron o siguieron al de otros índices europeos y transcontinentales,
comenzaron a partir de agosto de 2007 y se agudizaron
en 2008. La gran caída de los mercados en enero 2008 supuso que el
Ibex se precipitara desde su máximo histórico de 16.000 puntos, de 9 de
noviembre 2007, hasta 12.244 puntos, de 23 de enero de 2008. Una pérdida
de 3756 puntos (24%). Se recuperaron los 14268 puntos el 19 de mayo y el
desplome siguiente llevo la cotización hasta los 11140 puntos del 15 de
julio. El Ibex estuvo en movimiento lateral, oscilando entre
los 11200 y 12000 puntos hasta el 3 de septiembre (11930 puntos) y desde ese nivel cayó a 10600 el 18 de septiembre. Marcando el tercer mínimo del año sobre la directriz soporte
bajista. Un 35 % de caída respecto al máximo histórico
de noviembre 2007. Caída muy inferior a las
que han sufrido las acciones de constructoras, televisiones, y algunos bancos
medianos que han superado un descenso del 60 al 80% en sus cotizaciones
desde máximos. Sacyr Vallermoso
ha llegado a cotizar a un 1/5 de sus máximos.
La reciente declaración de
los supermanes americanos, Presidente Bush, FED y Tesoro,
prometiendo el salvamento de los mercados financieros USA y, por contagio,
de los del resto del cariacontecido universo en el que influyen para lo
bueno y para lo malo, produjo el rebote intradía más espectacular
del Ibex en su historia, llegando a alcanzar los 11600 puntos en una sola
jornada, 19 de septiembre (aprox. 9% de subida), siendo los bancos
los principales protagonistas del rebote. Los índices europeos también
lo hicieron en similar cuantía y Rusia reabrió la bolsa que había clausurado
ante el pánico generalizado de sus inversores. La adicional prohibición
de especular, apostando a la baja del mercado, que es lo que pide el cuerpo
al especulador, alarmado ante la exuberancia bursátil, puede ser una de
las medidas más eficaces para frenar el descenso de cotizaciones, una vez
que se ha instalado el pánico en los mercados
La mañana del lunes 22 de septiembre se mantuvo una
oscilación entre los 11430 y 11584 en un movimiento lateral a la espera
de la reacción de Wall Street que abrió sin pulso y cerró con caídas importantes,
el Ibex había cerrado en 11326 puntos. Al día siguiente las bolsas
europeas siguieron la tendencia W. St. y recortaron
un poco más a la espera de la apertura del NYSE. El mensaje del mercado
significaba que no tenía claro dos cosas: Una, como se va instrumentalizar
la intervencionista ayuda estatal. Dos, si va a producir los efectos que
pretende.
Según avanzaba las negociaciones
en Congreso americano, parecía que los mercados confían en que las medidas
serían aprobadas. El día 24 de septiembre, un cariacontecido
Bush rogó la aprobación urgente del plan y el día 25 se produjo un sensible
rebote de las bolsas. El Ibex ganó casi un 3%, el mayor rebote de las bolsas
europeas, siendo muy superiores las alzas de los bancos SCH y BBVA,
que les situó a la cabeza de lo que parecía un nuevo rally alcista. El Ibex cerró el viernes 26 a 11406 y el lunes 29 se desplomó de
nuevo hasta los 10975, cerrando parcialmente el hueco bajista del día
19, durante una sesión influida por la apertura a la baja de W. St y el desplome y nacionalización de más bancos extranjeros.
SCH y BBVA cayeron algo más del 4%. Todo ello a pesar de la mayor inyección
de liquidez de los bancos centrales en los mercados y a las noticias de
que el congreso americano ya había llegado a un preacuerdo sobre las ayudas
USA a su sistema financiero, acuerdo aún pendiente de la aprobación del
Senado. El retraso que esta aprobación estaba sufriendo y la desconfianza,
cada día más generalizada, sobre su futura eficacia parece
introducir mayor desconcierto en los inversores que decidieron dejar los
mercados a su triste suerte, para volver a comprar cuando se aclarase la
situación. Se mire como se mire el solo anuncio de las medidas de choque
ha templado los mercados o ha evitado un sonado derrumbe en las bolsas del
mundo.
La votación en el Congreso
americano del 29 fue contraria a la propuesta presidencial, por masiva votación
en contra de los congresistas del partido republicano, y el mercado se desplomó
de nuevo. El Dow cayó 770 puntos, hasta los 10400
puntos, la mayor caída de su historia. Las bolsas del resto del mundo
también sufrieron fuertes caídas. En una agitada comparecencia, Paulson con mala cara, nerviosos gestos, cuello de
la camisa arrugado y breve intervención ante las cámaras insistía en que
no todo se había perdido y que seguía trabajando estrechamente con demócratas
y republicanos para llegar a una solución. El presidente Bush corroboró
las declaraciones de su secretario del Tesoro con cara muy seria y reconociendo
que la decisión del Congreso le había decepcionado, pero que no todo se
había perdido, todavía. Las bolsas, no sin gran volatilidad, se quedaron
a la espera de la repesca del plan con ligeras recuperaciones. El miércoles, día uno de octubre, se aprobaban por el Senado USA
las nuevas propuestas que quedaban pendientes de nueva votación en el
Congreso, el viernes día 3 de octubre. El Ibex
inició su recuperación el día 30 desde los 10680 puntos, con el que
se cerraba el hueco alcista del día 19 y alcanzó los 11350 puntos a media
sesión del día 2 de octubre, pero cerró en 11060.
El día 1 de octubre, el Ibex
llegó a rozar los 11200 puntos y el día 2 abrió al alza y cerró en 11000
puntos a pesar de los datos de paro, 95.000 parados más, en España.
Sacyr se llegó a revalorizar casi un 20%, en
dos sesiones, alcanzado su resistencia en 14 €, antes de caer de nuevo.
El BBVA y SCH subieron a pesar de la creciente morosidad, próxima al 5%,
que se detecta. Estaba claro que el mercado europeo y en especial el Ibex
ya estaban asumiendo el próximo rebote que nadie se quería perder si las
medidas USA eran aprobadas el viernes, como se vaticinaba, bajo una gran
presión internacional.
Por fin, llegó el día clave,
el 3 de octubre (viernes), y el mercado europeo, tras
algunos titubeos matinales que mantuvo al Ibex en el entorno de los 11060
puntos, despegó, a las 14:30 h, con nuevas fuerzas para cerrar
por encima de los 11400 puntos, un 3,78% de revalorización. El SCH
que había abierto la sesión con fuerte revalorización (4%) se puso al cierre
a la cabeza con un alza del 7,64%, seguido del BBVA con el 6,31%. La revalorización
del Ibex fue la más fuerte de la UE. Poco después del cierre
de la sesión de los mercados europeos, el Congreso americano aprobaba el
plan de rescate financiero. El DOW Jones
y el Nasdaq, después de fuertes alzas iniciales en la apertura (300 y 40 puntos respectivamente) que reimpulsaron
las europeas, iniciaban una corrección casi total del alza poco después
de las votaciones del Congreso, a las 19h hora española.
Cerraron con un descenso del 1,50% y del 1,36% respectivamente, ofreciendo
un gran contraste frente al irracional optimismo europeo, el
Eurostock 50 había cerrado con un alza del
3,5%. Los inversores europeos quedaban así atrapados el
fin de semana a la espera de lo que se pronosticaba una mala sesión en
la apertura del lunes.
El lunes día 6, los futuros americanos siguieron
a la baja hasta las 12h, iniciando entonces una ligera recuperación. Las
bolsas europeas se desplomaron en la apertura hasta un 5%, el Ibex tocó suelo en 10850 puntos y a las 12h inició una ligera
recuperación en espera de la apertura de Wall St,
la baja era de un 3,57%, baja inferior a la de otros mercados de la UE
(Eurostoxx 50, -5%). El SCH marcó un mínimo de
11,21 (-4%) recuperó algo después, para caer al cierre perdiendo los 11
€ (-6%). A pesar de todo sigue siendo el valor bancario que mejor está
aguantando la alta volatilidad.
Las constructoras españolas
siguieron marcando mínimos que corresponden a precios de mayo de 2004.
Repsol cayó un 7%. Telefónica el 5,56%. Gamesa
el 14%. El lunes, 6 de octubre, se cerró en
la UE con una caída del Ibex del 6% (10750 puntos), el CAC francés
cayó el 9%, el DAX alemán el 7% y el FTSE inglés
el 8%.
El miércoles, día 8 de octubre, todos los índices europeos
se desplomaron de nuevo en la apertura, tras el cierre caótico de Wall
St., (-5%) y del NIKKEI (-9,4%).
El Ibex llegó a marcar un muevo mínimo en los 10165 puntos
a las 10h. Una hora después recupero el nivel de los 10.400, siendo el
Ibex un de los índices menos afectados. A las 14h todos
los índices se habían recuperado de las caídas y el Ibex marcaba
10900 puntos. Las “manos fuertes” estaban actuando, tras el recorte
de tipos en la UE y en USA, pero la sangría parecía no tener un suelo cercano
a corto plazo, al margen de los esporádicos rebotes y repentinos desplomes
de desmesurada volatilidad común a toda crisis profunda. Al
cierre el Ibex caía un 5,2%, cerrando en 10290 puntos a pesar del recorte
de tipos de la FED y el BCE en medio punto y de la sorprendente nacionalización
parcial de bancos en el Reino Unido.
El día jueves día 9 los mercados, sin la volatilidad
acusada en jornadas anteriores, recuperaron fuerzas y parecían más templados,
El Ibex, por la mañana, parecía tranquilo, oscilaba alrededor de los 10450
puntos, una recuperación del 1,2%, inferior a la de otros índices europeos
cuya recuperación alcanzaba el 3%. La recuperación se empezó a debilitar
según avanzaba la sesión. De momento, el dinero no acudía masivamente al
mercado, a pesar de las numerosas medidas internacionales para dar liquidez
al sistema financiero. Cerca del cierre, los mercados se desplomaron de
nuevo, siendo el Ibex el que cerró con la mayor caída (3,8%),
marcando un nuevo mínimo en 9902 puntos. Un nivel que se dio en noviembre
de 2000 en plena caída del índice desde los máximos de principios de ese
año (13000 puntos). Por otro lado, esta cotización del Ibex no se veía
desde julio de 2005 en plena alza de los mercados iniciada en 2003. Los
mercados USA se mantenían estables con pequeñas pérdidas al cierre de los
europeos. Lo que hacía incomprensible el desplome europeo a no ser que los
inversores hubieran decidido globalmente apostar por USA abandonando Europa
a su suerte. Pero el cierre del mercado americano del jueves
8 había sido catastrófico y los mercados del todo el mundo se precipitaron
el viernes “RENEGRO”, 10 de octubre. El Ibex 35 abrió con un hueco a la baja hasta los 9070 puntos (-8%),
una caída de casi 900 puntos, y se colocó poco después en
los 9300 puntos (-5.8%). La directriz soporte bajista había quedado claramente
perforada por un descenso de 1500 puntos por debajo de la directriz. El
Eurostock 50 caía más de un (8%). A las 15:40,
el Ibex, ante un nuevo desplome a la apertura de los mercados americanos,
llegó a tocar los 8845 puntos y cerró en 8997
puntos ante la ligera recuperación de Wall St.
Una caída desde los máximos de noviembre del 56%. El Santander
caía un 12%, el BBVA el 13% y Telefónica el 9%. Con el viernes
negro se remataba la sangría. (El día a día de la continuación de este
crahs bursátil, del que no existen precedentes,
será comentado en documento aparte).
Conclusiones provisionales
a 10.10.08
Desde la perspectiva de análisis
técnico de los índices bursátiles, todavía faltan dos o tres
ondas bajistas para que el mercado de valores llegue a tocar fondo,
pero es posible que se inicie la oscilación del índice entre
los 9000 y 10.500 puntos, antes de un nuevo desplome que rompa con mayor
margen el soporte de los 9000 puntos que podría producirse antes de lo
esperado, llegando al soporte de los 8000 puntos.
Mientras los mercados de valores
seguían desplomándose, se avanza hacia una recesión económica con crecimientos
negativos del PIB en varios países de la UE. El FIM pronostica para España
un PIB de -0,2%, en 2009, en lugar del 1,2% previsto.
Aunque el desplome de los mercados
parece haberse frenado, sigue sin estar claro que el plan de salvamento
americano más las medidas de inyección de liquidez y de garantía de depósitos
en la UE sean la panacea, ni que el deterioro de los mercados bursátiles
haya finalizado. Es de suponer que las reacciones nacionales con planes
de rescate mediante protección del sector financiero y desatada intervención
surtan algún efecto en algún momento no lejano. El mercado ha quedado en
manos de la especulación profesional y se inicia un periodo de gran incertidumbre
y de nuevas turbulencias. El saneamiento artificial de las entidades financieras
a costa de los contribuyentes no significa que la economía real vaya a
recuperarse y sin esa recuperación la crisis financiera no dejará de ser
un una amenaza. Este es un círculo vicioso sin fácil ni aparente y pronta
solución efectiva.
La fortaleza aparente del sector
financiero español parece que está siendo asumida fuera de nuestras fronteras
y eso puede ser motivo de fuerte especulación sobre activos españoles,
aunque la falta de liquidez generalizada sea un freno real a las alegrías
especuladoras. Todo el mundo necesita liquidez aunque la consigan a costa
de afrontar considerables minusvalías.
Siguiendo un análisis técnico
de la evolución del Ibex, el hueco alcista de casi
1000 puntos del alegre viernes 19 de septiembre se ha vuelto a cerrar
de nuevo después de que el intervencionismo estatal de varios países del
mundo frenara levemente el desastre total pronosticado en septiembre por
la FED y el Tesoro USA. El suelo natural del indice español debería estar un 50 y 60% por debajo
de sus últimos máximos históricos, un descenso máximo de 9600 puntos. Al
haber descendido, a 10 de octubre, unos 7000 puntos, podemos contemplar
una caída adicional de 2600 puntos. Esto significa que Ibex
podría llegar a tocar suelo en los 6400 a mediados o finales de 2009,
tras varios rebotes intermedios, si la fuerte pendiente de caída siguiera
manteniéndose. En caso de que la sana pendiente de caída acelerada de los
mercados bursátiles se vea modificada por los sucesivos planes de rescate,
la crisis bursátil puede prolongarse hasta ver el suelo de los mercados
en 2009/10, entre los 6400 y 7400 puntos. Eso significaría que
la recuperación de la economía real se iniciaría poco después para alcanzar
un crecimiento del 3% de PIB en 2011/12. Los rebotes periódicos, antes
de llegar tocar suelo, pueden sucederse e incluso ser de gran importancia.
Tenemos que considerar que
el DOW JONES estaba (18:50 h de 10 de octubre) en 8300 puntos cuando el mínimo de 2002 fue de 7500 puntos. Ha caído cerca de 6000 puntos,
un 75% desde máximos y el 84% de lo ganado desde 2002 hasta el máximo
de 14164 puntos de octubre de 2007.
Por su parte el NIKKEI ha caído
desde los18261 puntos de julio de 2007 hasta los 8300 puntos de 10 de
octubre, casi 10000 puntos y está cerca del mínimo de abril de 2002 de
7607 puntos.
La única diferencia con la
crisis anterior en los casos del DOW y NIKKEI, incluso del Ibex, está en
la rapidez con que se ha producido el brutal desplome reciente que parece no tener
freno. Esto puede ser un factor positivo para una recuperación más rápida.
Por otro lado, el Ibex depende en gran medida de la resistencia que ofrezcan
los “blue chip” españoles a la crisis y especialmente de la evolución
de los grandes bancos que todavía no han sufrido en sus resultados el deterioro
creciente de la economía interior en toda su amplitud presente y, previsiblemente,
futura.
La caída de los mercados, que
arrasó a las punto com, se prolongó tres años con
una economía real mucho más fuerte que la actual y supuso un descenso
del Ibex próximo al 90% de la escalada de los tres años anteriores cuando
llegó a coquetear con un máximo de 12000 puntos en enero del año 2000.
A finales de 2002 el índice estaba en 5.500 puntos. En 2003 se inició
la recuperación de los mercados que finalizó en Noviembre de 2007, pero
los máximos del Nasdaq 100 no han llegado a
recuperar el 50 % de su caída histórica.
La prensa mundial y, por supuesto,
la española se volcó en el análisis de los mercados y de las medidas propuestas
en USA y en la UE para paliar o tratar de frenar la crisis
¿financiera? Opiniones para todos los gustos. Lo grave es que la opinión
mayoritaria es de respaldo a una fuerte intervención estatal de los mercados
“esta grave situación lo hace necesario”. No parece importar que se estime
que esa ayuda pueda llegar a suponer 700.000 millones de dólares solo en
USA, o más, que saldrán del bolsillo de sus contribuyentes, sin garantía
firme de retorno y bajo la amenaza de que todo puede ir a peor si no se toma
ese camino. Vía que según el credo de la economía liberal, no es nada aconsejable
para resolver con eficacia la crisis de los mercados financieros. El socialismo
populista y el populismo conservador seguirán siendo siempre los enterradores
de la economía libre de mercado y el mayor peligro para el progreso.
Los “liberales de toda la vida”,
se han ido socializando desde los tiempos de Adam
Smith, y, hoy, traicionan con mayor descaro
la economía libre de mercado, que es el auténtico fundamento del crecimiento
de la riqueza de las naciones y de sus periódicas y necesarias crisis
correctivas por los excesos cometidos en épocas de bonanza. El crecimiento
sostenido sigue siendo una quimera para el sistema capitalista o neocapitalista.
USA sobrevivió al boom y derrumbe
inmobiliario de 1980, a la recesión de 1990 y al desplome de las punto com. Según escribía Greespan en 2007,
la economía americana a lo largo de las dos últimas décadas se había vuelto
cada vez más resistente a los sobresaltos. Cosa cierta debido a la creciente intervención estatal.
Aunque, ahora, el virus ha mutado y se ha hecho resistente a la misma vacuna.
Si analizáramos como se han resuelto las crisis anteriores, podemos observar
como los políticos, a través de sus bancos centrales, liderados por la
FED de Greenspan, no han dejado de intervenir de una forma u otra cuando
han visto amenazas graves para la economía global, fuera cual fuera su origen
y localización geográfica. Les hemos visto intervenir reiteradamente, durante
crisis norteamericanas, asiáticas, iberoamericanas, rusas, etc. etc.
El poder de los bancos centrales
se ha impuesto una y otra vez moderando, aparentemente, la intensidad
real de las fuerzas correctivas del libre mercado. A esto se han acostumbrado,
no sin dejar algunos cadáveres en el camino, las grandes corporaciones
financieras y empresariales, cuyo peso en la economía es decisivo para
provocar por si solas un terremoto financiero con desastrosos efectos económicos
en el resto del mundo. Se debería meditar sobre si serían posibles las crisis
financieras si la economía productiva mantuviera un equilibrio verdadero
y sostenido entre la oferta y la demanda real de bienes y servicios. La incesante
y creciente inducción abusiva a la demanda de todo tipo de activo financiero
o de productos de consumo no es ajena a ninguna de las crisis modernas.
De esta forma, la supuesta liquidez universal se esfuma como por arte de
magia sin que nadie sepa quién se ha quedado con el queso o si el queso
tenía demasiados agujeros y mucho menos peso del que aparentaba. Lo que
resulta imposible admitir es que el queso solo era virtual y sin peso alguno.
Alguien tiene una enorme ración y ya ha empezado a multiplicarla de nuevo.
Las crisis financieras son
el resultado de que la economía real, la productiva, ha quebrado su sano
crecimiento en beneficio efímero de la insalubre economía improductiva y especulativa, y solo podrán
frenarse cuando la economía real invierta su tendencia, pues el crédito
se agota cuando desaparecen las garantías de crecimiento económico y el
alegre prestamista se queda sin blanca y con un montón de morosos, de deudas
propias de cercano vencimiento y de activos devaluados en cartera, y sin
capacidad de prestar ni de obtener crédito. Retirar de sus carteras a los
morosos y los activos “toxicos”para sanear balances
y volver a prestar dinero a tipos razonables solo es el principio de dar entrada
a nuevos morosos mientras la riqueza de la clientela se sigua esfumando. De
esa forma se prolonga la crisis, de forma más suave, con menor pendiente,
pero hacia la misma o una más profunda fosa común. Cuando la muerte del
enfermo está cantada es mejor ahorrar paliativos y, así, permitir que la
recuperación llegue cuanto antes para los que todavía gozan de alguna salud.
El principal problema de los
últimos veinte años del siglo pasado y de los primeros del presente ha
sido el acelerado y forzado crecimiento de la riqueza que ha ido acompañado: de
una deficiente distribución de la misma, de un creciente endeudamiento de
familias, instituciones y empresas, de un creciente exceso de gasto gubernamental,
claramente populista, y del falseado equilibrio
entre oferta y demanda.
El deslumbrante crecimiento
del PIB de los países emergentes que ha acaparado grandes tasas
de inversión, los especuladores financieros y la larga cadena de intermediarios
entre el productor y el consumidor final ha supuesto un encarecimiento
sin precedentes de los precios que ha distorsionado los fundamentos de
la salud económica. Conseguir valor para los activos financieros es una
noble meta, cuando no se falsean los medios de conseguirlo. Una cosa es
conseguir valor por el sano desarrollo de una actividad productiva y otra
bien distinta alcanzar sobrevalor sin reparar que actividad, medios o recursos
se utilizan para ello. Se han dado cientos de operaciones corporativas de
compra y fusiones de empresas que no han sido otra cosa que una huída hacia
delante con base en grandes endeudamientos que ahora habrán de deshacerse
con enorme costo para los accionistas y las instituciones financieras.
Por otro lado, la soberanía
del productor se ha desbordado durante las últimas décadas y se ha impuesto
una vez más a la del consumidor que ha sido claramente manipulado con
la creciente oferta de un gran número de bienes y servicios, totalmente innecesarios para
el bienestar del común de los ciudadanos. Así se han llegado a superar
las necesidades reales de demanda. Y aquí, también incluimos un sinfín
de sofisticados productos y servicios que nos ha traído el desarrollo de
las nuevas tecnologías. Todo ello ha supuesto un grave endeudamiento generalizado,
además de una competencia empresarial y publicitaria feroz a costa de la
calidad de los productos y del estancamiento o decremento del poder adquisitivo
de la masa de asalariados que no ocupan puestos de trabajo con salarios
privilegiados.
El abismo de salarios y privilegios
entre los
equipos de alta dirección y los de mandos intermedios y profesionales
universitarios o bien cualificados se ha ensanchado durante años llegando
a establecer diferencias de escándalo. Los monumentales ingresos
de directivos de grandes y medianas empresas, brokers, profesionales libres, negociantes, comerciantes,
traficantes, etc, han llegado ha ser también
“irracionalmente exuberantes”, una sangría intolerable de la riqueza común.
Se han creado en pocos años unas nuevas élites de “Amos del Universo”
que, en parte, ya reflejaba muy bien Tom Wolf
en “La hoguera das vanidades”. Este hecho, del que no gusta hablar con
profundidad, es una de las principales causas por las que una mayoritaria
parte de los ciudadanos de las sociedades industrializadas no ha notado
en su economía doméstica el crecimiento de la riqueza de empresas y naciones
durante las últimas décadas, riqueza que ahora parece gravemente amenazada
por la nefasta gestión de los mejor pagados. Si a ello unimos: el nepotismo
en la vida pública y empresarial y los crecientes privilegios de la creciente
masa de cargos públicos, no tiene que extrañar que el descontento de los
asalariados de a pie haya aumentado considerablemente durante las épocas
de bonanza. Si tratáramos del “índice de descontento”, como
la suma de desempleo más inflación, en España se roza
el 14% en la actualidad, con un considerable aumento de casi el 50% durante
el último año. Lo cual no quiere decir que el creciente descontento sea
cosa reciente.
En relación con el sector inmobiliario, cuando se habla del reventón
final de la burbuja inmobiliaria, pronosticado año tras año desde hace
años, se incide poco públicamente sobre sus causas reales: la especulación
del suelo, las cargas bancarias y administrativas, la corrupción de políticos
y ediles y el desmadrado y abusivo enriquecimiento de promotores, intermediarios,
constructores, instaladores y trabajadores especializados de la construcción.
Entre todos se han cargado la gallina de los huevos de oro, provocando
además un endeudamiento excesivo del comprador final de primera vivienda
que ha visto como se quintuplicaban los precios en poco más de un lustro y
como uno de los sueldos de la pareja ya casi no alcanza para pagar la hipoteca.
Sueldos actualmente con alto probabilidad de esfumarse cuando el coste
para la empresa no sea excesivo. Como, para empezar, puede ocurrir con
los mileuristas y resto de trabajadores con baja antigüedad o experiencia
en las empresas. El paro avanzará sensiblemente y las cargas sociales tendrán
que ser afrontadas por un menor número de cotizantes y contribuyentes
o deberán estancarse, o rentabilizarse mejorando la gestión para dar mejores
y más servicios con inferior gasto, algo para lo que muy pocos políticos
están dotados.
Cuando, en España, se pide
un cambio del modelo productivo o estructural y se habla de I+D+i no se sabe lo que eso implica. Investigar +
desarrollar + innovar no ha sido nunca el fuerte de este país, ni lo será
en la medida necesaria para influir con eficacia y a corto plazo en la economía.
El “qué inventen ellos” nos ha situado históricamente en
una posición de muy difícil retorno. Si por el contrario se hablara de mejorar
el modelo existente liberándolo de todas los defectos que ha ido acumulando,
se estaría más cerca de la solución de nuestros problemas inmediatos.
Cada nación debe y puede tener
su particular modelo económico en una economía globalizada.
El nuestro estaba claro y no conviene, en tiempos de crisis, cambiarlo
a lo loco cuando tanto la construcción como los servicios y el turismo suponen
un grande porcentaje de nuestro PIB y empleo. Para esa aventura harían
falta contar con unos cimientos diferentes del edificio que hemos construido,
durante décadas, con creciente falta de respeto por la educación, la formación,
la especialización y la investigación. Hoy es necesario introducir innovaciones
en nuestro modelo basado en la construcción y los servicios y afrontar
con realismo los retos intelectuales que requiere un eficaz avance en el
desarrollo de nuevas tecnologías rentables a medio plazo.
Si los gastos y el personal
de las administraciones públicas se redujeran drásticamente y mejorara su productividad,
si se redujera la inversión pública en calderones, prados y lujosas obras
decorativas innecesarias en diferentes municipios y comunidades autónomas,
si se frenara el forzado embellecimiento y el exceso de servicios sociales
para el ocio por razones políticas propagandistas, si, en
suma, el Estado se tomara en serio que su misión fundamental es ser eficiente
en fomentar y facilitar la formación de los ciudadanos, no su educación,
y en promocionar y alentar la iniciativa privada, no en
reemplazarla, y pusiera todas sus estructuras y esfuerzos, incluidas embajadas
y consulados, a su servicio se producirían cambios sorprendentes en un
futuro cercano.
Mientras se considere que el
bienestar y la riqueza de la nación pasa: por abusar de la descentralización
política y administrativa, por estancar los salarios y dar mayor protección
social a costa de los presupuestos o impuestos, en ejercer mayor control
de la actividad privada, en repartir subvenciones a fondo perdido y en
la politización de los sindicatos, patronales, justicia etc., estaremos
en el camino equivocado, fuera cual fuere el modelo que deseemos fortalecer
o inventar. Por último, mientras no exista una auténtica paz
política y una integración de los “reinos interiores” o neoautonomías españolas en un objetivo común,
será imposible hacer algo positivo con garantía de éxito,
ni estar preparados para un futuro de nuevas y previsibles crisis periódicas
como la que en la actualidad se está produciendo en todo el mundo y de
la que, en España, solo hemos visto el principio.
“Para llevar
un estado al grado más alto de opulencia desde la más baja de las barbaries,
hace falta poco más que paz, unos impuestos suaves y una administración
de justicia tolerable: todo lo demás lo aporta el curso natural de las
cosas.”
(Adam Smith, 1723-1790).
Citado por Alan Greenspan en “La era de las turbulencias” (cuya lectura
recomiendo).
¿Podríamos considerar
barbarie nuestra era: con sus populismos estatales, con sus “estados
del bienestar” conseguidos a cualquier precio, con sus especuladores, con
sus lobbies o grupos de presión sobre los gobernantes,
con sus histéricos o históricos e insolidarios neonacionalismos, con su
creciente burocracia, con su materialismo, con sus guerras… etc etc?. Yo diría que si.
ARM/10.10.08 (Viernes muy negro, vendrían otros peores)
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CRISIS (II)
Del 10
de octubre al 31 de Noviembre 2008
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